
25 Sep NINYAS: LA CANTINA JAPONESA
SAMURÁI CON ESPÍRITU TAQUERO
Por Pepe Treviño / Fotos: Luis Menchaca
La colonia Juárez, en la CDMX, se ha convertido en el venue gastronómico emergente más hip de la capital, muy al estilo de Montreal o Toronto.
Se comprueba en la calle Versalles, donde se encuentran una serie de spots. Hay clubes exclusivos, despachos de diseño y arquitectura, pequeños teatros, cafecitos y restaurantes, como Ninyas, un espacio culinario que decidió fusionar el estilo y sabores mexicanos con la esencia japonesa.
El espacio es espectacular, fue diseñado por Ignacio Urquiza Arquitectos, equipo que realizó una gran intervención en un pequeño local de 100 m2. Espacio que hace que el visitante se sienta como en una taquería con mucha onda… de autor, con mesas comunales de acero inoxidable que parecen barras tipo omakase, ideal para convivir con otros comensales. El escenario en donde sucede la magia culinaria, el acontecer social.
La idea nació a partir de la pasión de un grupo de amigos que están enamorados de los taquitos y la cocina japonesa. Sí, suena a una locura… y lo es, la carta es arriesgada, pero bien ejecutada, siempre maridada con cervezas artesanales japonesas y mexicanas, además de una gran selección de diversos tipos de sake.Ninya comienza a convertirse en un sitio para la gente. Aquí no importa ver y ser visto, porque todos llegan a este espacio para hacer lo suyo, comer y convivir. No es Polanco, tampoco la colonia Roma, es un barrio que tiene alma propia.
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La comunión de sabores comienza con las salsas, como la interesante wasmole, elaborada con wasabi y aguacate, aderezo que podría tener más alma, más picor, aunque se entiende que aquí llegan muchos extranjeros que no están acostumbrados al picante. Pero la carta, insisto, es muy singular, se comprueba con los esquites, que son preparados con miso blanco, chiles encurtidos, mayonesa y chile japonés seco. Obvio, tienen que ser bañados con limón de colima, como la tradición mexicana lo dicta.
Otra entrada para abrir boca es la ensalada de algas wuaca, con edamame, pepino y aderezo de la casa, muy refrescante. Pero si se busca algo con más poder hay que probar las gyosas de chorizo verde, aderezadas con almendras y cebollín. Un punch en boca que obliga a pedir otro trago.
Los platos con más poder, los principales, son los tacos Ninya, preparados con corte Rib Eye, bañados con salsa de ajonjolí y chiles toreados. Un clásico, le llaman en la carta. Pero algo diferente es el shabu-shabu, plato participativo que se inventó en Japón en el siglo XX, solo que en Ninya incluye delgados cortes de Rib Eye marmoleados, perfecto para que los amigos convivan mientras sopean, en caldo hirviente, carnes, enoki, chicoria, zanahoria y obvio, el toque mexicano, la flor de calabaza.
Otros platos interesantes son el sahimi de robalo, que está bañado en salsa macha, cacahuate y dashi de hongo japonés. O el arroz gohan, que lleva pescado tempura, tsukemono y mayonesa japonesa.
Para cerrar hay cuatro opciones de postres. Pero la sugerencia Watch it First es el flan crumble de té negro con miso blanco. Una oda a la tierra del sol naciente.
Ninyas cuenta con una buena selección de sakes, muy singulares. Ya sea por copeo o por botella. También hay cervezas artesanales mexicanas muy singulares, como La Chatita, una Gose de 4.2% de alcohol, elaborada por cervecería Porfirio, con pulpa de lichi y sal de mar de Cuyutlán, Colima.
DÓNDE: Versalles 21, Juárez, CDMX
Instagram: @ninyas__
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