
18 Ene MIGUEL MILLÓ: LA TEXTURA DEL ENSUEÑO
Por pepe Treviño
WiF Magazine conversó con el artista Miguel Milló para conocer más acerca de la forma de concebir cada una de sus obras y cómo inició en este fantástico mundo de las formas, texturas y colores.
“Esto comenzó desde que era pequeño, cuando me oponía a las clases de béisbol, a las clases de karate. Yo defendí mi causa desde chico. A mi dame clases de pintura, no de cómo golpear. Así fui tejiendo mi personalidad, al no querer un bate de béisbol y preferir un maso de plastilina, un cuaderno y colores para dibujar, esa fue y sigue siendo mi pasión.” Afirma el artista.
Miguel asegura que desde muy joven ya sabía lo que sería su futuro y lo que llegaría a ser: “De alguna manera ya estaba predestinado para esto, porque hubo un momento en que decidí que me iba a dedicar cien por ciento al arte, algo que ha cambiado mi vida de forma radical… Pero fue curioso que con el tiempo logré encontrar el hilo negro, porque encontré un estilo que no existe. No imito a ningún artista, hago mi propia corriente y cuando me preguntan. Me inspiro en mis sueños. No necesito voltear a ver a otros. Tengo tanto por dentro que no necesito respirar el aire de otros, yo tengo mi propio oxígeno y con eso vibro muy bien.”
Miguel Milló es un artista multidisciplinario, es curioso por naturaleza y gusta de la experimentación.
“Lo que hago es intervenir lienzos viejos, que laten. Así realizo una instalación con barro, pigmentos, plantas; los ilumino y los fotografío. Pero para lograr que esto sea más interesante siempre tengo músicos en vivo cuando trabajo; a un chelista, a una mujer con cuencos, a alguien que realice cantos guturales. Esto crea un momento increíble, que me hace volar como no tienes idea. Lloras cuando estás dentro del estudio… Soy fotógrafo, a veces, porque también hago obra con mosaicos, con tapices.” Afirma mientras escudriña el horizonte tratando de buscar más respuestas.
Con los rayos del sol sobre nuestras cabezas, mientras un chelista ambienta la exhibición de obra, no dudo en preguntarle acerca de los tiempos que fueron, así como del presente y lo que viene, a lo que la artista responde.
“Para mi el futuro no existe, existe el presente, pero si te digo en qué estoy trabajando y cuál es mi propósito de trabajar tantas horas y disfrutar con tanta pasión mi trabajo, creo que tiene que ver con el pesar que siento cuando expongo en otros países. Donde lamentablemente el arte del pasado sigue siendo referencia en México, como Frida Kahlo. Pero creo que somos una generación que debemos de imponer nuestro talento, somos importantes, tenemos que provocar y mostrar lo que somos, no lo que fuimos, para así realmente tener un nuevo sello y decir esto es México. Yo, Miguel Milló, voy a contar una historia nueva.”
Respecto a la pandemia, el creador de obras como Agua es Fuego y Calipsa, asegura que durante esos años su existir fue un lamento.
“Durante la cuarentena yo tenía cuatro estaciones en un mismo día. A las 11 de la mañana me levantaba y para mi, era primavera; para las dos de la tarde ya estaba en verano; a las cinco entraba el otoño en m cabeza, deprimido; y entonces otra vez me metía a invernar. Pero con el encierro logré hacer cosas nuevas, después de pasar el vado, olvidando el otoño y el invierno, pude volver a crear obra”.
Miguel Milló parece una fábrica de ideales. Asegura que pronto estará mostrando su obra en espacios públicos, abiertos. Ya se puede ver na obra en un desarrollo inmobiliario sobre la avenida Marina Nacional, en CDMX.
”Creo que le arte se convierte en algo muy elitista y me gustaría que mi trabajo se exponga al sol. Que sea visto por todos y que te lo encuentres para que te provoque algo en el alma”. Concluye Milló mientras jugamos a darle sentido al momento a través de ejercicios de hermenéutica y analogías mientras me enseña y explica cada una de sus obras.
MIGUEL MILLÓ
Originario de la ciudad de Tijuana, pasó su infancia entre san diego, california y la ciudad de México. escultura, volumen y color son las características principales de cada una de sus imágenes, en las que plasma su amor por México, por la mujer y por la naturaleza. Mujeres de barro decoradas con elementos de la naturaleza dan como resultado una explosión de color que provoca emociones muy particulares.
DÓNDE: Su obra está disponible en Etra Galería, Vasconcelos 301 Pte, Col. Del Valle, Plaza Águilas 301 San Pedro Garza García, N. L.
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