07 Jul PALAZZO DEL VALLE: EL SUEÑO DE GEORGE HALIGOWSKI EN EL VALLE DE GUADALUPE
Por Víctor R. Rodríguez
Camina sin miedo. Ha visto todo, desde las crisis bancarias que cimbraron al mundo entero hasta fusiones empresariales exitosas. Después de toda una vida dedicada al mundo bancario, George Haligowski decidió retirarse en su Palazzo del Valle, un ecléctico hotel boutique en el Valle de Guadalupe, Baja California, que sirve de guarida a todas las obras de arte que ha recopilado durante su vida.
“No seas un pez dorado en una pecera, esperando a que te alimenten; brinca al río, podrías morir, sí, también podrías volverte una carpa fuerte y grande”, fueron las palabras de su mentor japonés que tomó como mantra durante su desarrollo profesional. Consagrado en el mundo de las finanzas en California, George Haligowski no teme emprender nuevos proyectos, aún en su retiro.
Ubicado en el corazón del Valle de Guadalupe, Palazzo del Valle es su última aventura: un hotel de ocho habitaciones que resplandece por su particular esencia. Fue construido para resguardar sus más de 200 obras de arte, que van desde pintura, escultura de diferentes formatos, hasta sus corbatas Versace que enmarcó y muestra orgulloso en la habitación bautizada con el nombre del famoso modista de alta costura.
A todo huésped lo recibe cordialmente con una copa de champaña. Él mismo se convierte en el anfitrión al ofrecer un recorrido en el que describe con lujo cada detalle de los espacios, de las obras y las visiones que mantiene de su proyecto en el valle vitivinícola bajacaliforniano. Apasionado de su Palazzo, te vuelve parte del lugar, te hace sentir como parte de su familia.

LA MEMORIA COMO FUENTE DE VIDA
Para George, el objeto más valioso que posee no tiene un valor económico, sino emocional. Se trata de un recuerdo de su infancia en Japón: unas rejillas decoradas con dragones rojos que de niño no podía permitirse. Años más tarde, ya como exitoso banquero, las adquirió y esperó pacientemente por años hasta encontrar ese lugar donde podría guardarlas. Hoy, esas piezas únicas forman parte del Zen Spa en el Palazzo del Valle, la última idea de un hombre que parece imparable.
“Si miras cómo está diseñado el Palazzo, verás claramente la yuxtaposición entre el arte europeo y el arte asiático”, explica George. “Eso refleja mi historia: soy euroasiático. Este lugar es, en muchos sentidos, el relato visual de mi vida”.
La decisión de abrir su colección al público surgió de un momento personal: la partida del nido familiar de su hija. Contrario a la lógica de vender, almacenar o reducir su colección tras su retiro, eligió compartirla. “No me lo puedo llevar conmigo”, dice con una sonrisa. “Así que pensé ¿Por qué no dejar que otros lo disfruten también?”.
La respuesta del público ha sido contundente. Las reseñas de cinco estrellas del Palazzo del Valle destacan a la colección de arte y artefactos como la experiencia más memorable del lugar. Ese reconocimiento constante es, para George, una de sus mayores satisfacciones.
Pero también hubo otro motivo detrás de su decisión: Valle de Guadalupe. “Es un lugar increíble, con una herencia vinícola extraordinaria. Aquí se produce vino fabuloso”, afirma. Por eso, el Palazzo del Valle no solo celebra el arte: también es un tributo al territorio, su cultura y su gente.

VINOS GANADORES, SIEMPRE
La visión del banquero es siempre ganar. Esto mismo lo tradujo en la contratación de un enólogo que hizo posible el nacimiento de Vitruvian Wine Series. Siempre provocativo, presume en su etiqueta una versión picaresca del “Hombre de Vitruvio” de Da Vinci. Palazzo del Valle apostó por cuatro etiquetas: un chardonnay, cristalino amarillo de toque florales y a frutos maduros; un barbera, suave en taninos; el nebbiolo sparkling, de un brillante rojo violeta con aroma a rojos frutos, y el campeón de la casa, el nebbiolo crianza, de rojo rubí, intenso y profundo olor a tierra.
EN LA RED: palazzodelvalle.com
No Comments