15 Ago AZUMA MAKOTO Y EL ARTE EXOBIOTÁNICO
Por: Federico de Jesús Sánchez / Fotos Azuma Makoto
ESTE MULTIFACÉTICO ARTISTA FLORAL, NACIDO EN JAPÓN EN EL AÑO 1976, ES SIN DUDA UNO DE LOS MÁS RECONOCIDOS A NIVEL MUNDIAL, ESTO A PARTIR DEL 2012, CUANDO PUBLICÓ SU PRIMER LIBRO ENCYCLOPEDIA OF FLOWERS.
Más allá de ser un simple florista, el trabajo de Azuma se centra en la proximidad entre la vida y la muerte, destino impuesto a ese oficio. Su búsqueda reside en exaltar la belleza de la vida, al mismo tiempo que la extingue, convirtiendo a este ser vivo en una representación artística, aumentando el valor intrínseco de la planta.
De esta manera, Azuma Makoto fundó el AMKK, un colectivo de científicos y artistas multidisciplinarios que desean explorar el mundo de las plantas hasta sus develar el misterio de cada una de ellas, pero también para exhibir obras de arte etéreo, tal y como lo ha demostrado el mismo Azuma con más de una docena de proyectos expuestos en diversas partes del mundo.

Uno de ellos es EXOBIOTANICA, proyecto que trabajó en conjunto con JP Aerospace, con el cual envió un árbol bonsai, orquídeas, lirios y otras plantas a la estratosfera, esto a través de un globo aerostático.
De esta manera, el artista logró poner en órbita al concepto “el misterio de la existencia en la Tierra” y conquistar las fronteras del espacio para que las plantas sean una vida vegetal extraterrestre. Pero además de generar un proyecto en donde la belleza es el hilo conductor, los científicos se interesaron en medir cómo los indicadores químicos de la vida orgánica se desarrollaron en los planetas que se encuentran más allá del sistema solar. Se trata de un invento con el que se cree, la astronomía será cada vez más refinada.

Azuma también ha realizo exposiciones en diversas series culturales, como el Museo de Arte Antiguo y Nuevo (MONA) en Tasmania, Australia, albergó la obra botánica «Paludarium HIROMI» un paludario que contiene un bonsái endémico de Tasmania, expuesto como una instalación que combina elementos de entornos acuáticos y terrestres, creando un ecosistema artificial donde el bonsái puede prosperar, mostrando la belleza y fragilidad de la naturaleza a través de una pieza única y cuidadosamente elaborada.
Aazuma Makoto comenzó como florista desde 2002, actualmente configurada la alta costura de la floristería JARDINS des FLEURS en Tokio Minami-Aoyama. Ha expuesto su obra en Nueva York, Francia, Alemania, Pekín, Shanghai, Brasil y México.

México también ha sido escenario de su obra en varias ocasiones. Su obra más reciente obra fue «MEXX», exhibida en el museo SFER IK – Uh May en Tulum, donde creó una escultura botánica monumental utilizando materiales locales y flores mexicanas.
También participó en el Abierto Mexicano de Diseño, instalando esculturas botánicas en la Alameda Central de la Ciudad de México, utilizando los jarrones monumentales del porfiriato para los arreglos florales. Y qué decir de la instalación que realizó en el abandonado centro comercial del Estado de México llamado Acrópolis, donde creó la escultura monumental de casi tres metros de altura con dalias, heliconias, amaranto, nopales y una corona de agave.

Definitivamente sus esculturas botánicas rechazan los convencionalismos. Su equipo del estudio AMKK en Tokio, Makoto han producido innumerables creaciones experimentales y exposiciones en todo el mundo cambiando en muchas ocasiones la perspectiva sobre la belleza efímera de las flores y su poder de permanencia.
Por ejemplo, en un lago helado de la península de Notsuke, un zarcillo de tierra que sobresale de la costa este de Hokkaido, Azuma Makoto logró crear tres esculturas botánicas de una serie llamada Frozen Flowers. La primera fue creada en 2019 y se repitió en 2021 y 2022. El artista considera que cada año las condiciones han sido ligeramente diferentes y el resultado ha sido extraordinario. El artista se interesa por cómo variables como la temperatura, el viento o la nieve pueden alterar el entorno y hacer que cada versión sea única.

Sus obras a menudo son fotografiadas en estados y escenarios extremos, sus obras de arte botánicas captan todo el protagonismo en cualquier espacio en el que estén instaladas, ya sea arquitectónico o ambiental. Pero algunas veces son tan etéreas que no lograron ser inmortalizadas. Porque así es la naturaleza.
Sus poéticos y poderosos proyectos no sólo invitan a las flores a “brotar” en territorios inusuales, porque estas animan a los espectadores a apreciar y considerar la vida del mundo natural.
Aazuma Makoto fue un bajista de una banda de punk-rock, pero cambió las cuerdas por los delicados tallos para comenzar como florista desde 2002.
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