10 Nov FABIA COCINA DE CAMPO: DONDE LA TIERRA SE CONVIERTE EN ALTA COCINA
Por Pepe Treviño
Por las calles empedradas de San Ángel, donde la historia parece suspender el tiempo entre buganvilias y muros de cantera, hay un refugio donde la comida se siente como una conversación con la naturaleza. Se llama Fabia Cocina de Campo. Y más que un restaurante, es una declaración de principios: cocinar con respeto, comer con consciencia y reconectar con el origen de todo —la tierra.
La chef Nasheli “Cuqui” Martínez soñó Fabia como un espacio para detenerse, observar, agradecer y cocinar sin artificios. Junto al chef Abel Hernández, ambos del grupo Culinaria Chic, dieron forma a una propuesta que lleva el concepto farm to table más allá de la tendencia, transformándolo en una experiencia emocional.
“Queríamos que los vegetales tuvieran protagonismo, que cada plato contara de dónde viene y quién lo sembró”, explica Cuqui. Y así, Fabia nació: una cocina luminosa, sincera, donde el ingrediente dicta el menú y la temporada marca el ritmo.
El espacio es, por sí mismo, una razón para volver. Un árbol monumental al centro, ventanales que inundan de luz, buganvilias trepando entre muros blancos y mesas de madera que respiran calidez. Es el tipo de lugar donde el brunch se alarga sin culpa, las conversaciones fluyen y los aromas de hierbas frescas te recuerdan que comer también puede ser una forma de meditación.

LA CARTA: INGREDIENTES CON VOZ PROPIA
En Fabia Cocina de Campo, cada plato tiene algo que decir. La carta cambia con las estaciones, pero siempre bajo la misma premisa: frescura, equilibrio y respeto por el producto. La experiencia comienza con aceitunas kalamata y manzanilla aliñadas con hierbas finas, una antesala perfecta para afinar el paladar.
La ensalada de temporada celebra la frescura del huerto: mezcla de lechugas, tuna, pitaya, aguacate y jitomates heirloom, bañados con una vinagreta de toronja y notas de pimienta rosa, pesto vegano y pistache. Coronada con burrata fresca, es un plato ligero y equilibrado que prepara el camino para el resto del menú.

De ahí, el viaje se vuelve histórico con las gyozas de rib-eye, inspiradas en la dinastía Han del Este. Rellenas con carne jugosa y bañadas en reducción de alga kombu y jus de ternera, se suavizan con un cremoso de aguacate que aporta un guiño mexicano. Un bocado potente y elegante que fusiona culturas.
El risotto de huitlacoche continúa el relato con un diálogo entre Italia y México. En lugar del azafrán, el hongo del maíz aporta notas oscuras y terrosas, envolviendo el paladar en una textura sedosa que habla del campo con sutileza.
El fuego llega con las back ribs, cocinadas lentamente y glaseadas con mandarina, acompañadas de hoja de aguacate ahumada, huauzontle tempura y puré de lentejas con raíz fuerte. Un platillo donde el humo y la elegancia se encuentran.
El cierre es dulce y nostálgico: una crème brûlée de mamey, donde la técnica francesa abraza la fruta tropical. Bajo su capa crujiente de caramelo, la crema tibia revela notas de vainilla, tierra y miel. Un final que resume la esencia de Fabia: cocina que respeta el origen y emociona con sutileza

SERVICIO SUPREMO
El equipo de Fabia no solo sirve comida, acompaña. Conocen el origen de cada ingrediente, recomiendan con calidez y sugieren compartir los platillos “para que nadie se quede con las ganas”. La carta de cocteles sigue la misma lógica del campo: ingredientes frescos, maceraciones naturales, tintes herbales.
La carta de bebidas se conforma por una selección de vinos, cervezas artesanales, spritz y digestivos, ideal para maridar cada bocado.
Sin duda Fabia es un sitio para disfrutar cada segundo. En una época donde la velocidad dicta hasta lo que comemos, Fabia propone lo contrario: comer lento, pensar en lo que nutre y saborear con gratitud. Su cocina es un manifiesto de sostenibilidad, una invitación a valorar el trabajo del productor local, el ciclo natural de los alimentos y la simpleza bien ejecutada.
“La tierra es el punto de partida, no la moda”, dice Cuqui Martínez.
Y se nota en cada plato: nada sobra, nada se disfraza, todo tiene propósito.

DÓNDE
Calle de la Amargura 17, San Ángel, CDMX
Lunes a jueves 8:00–22:00, viernes y sábado hasta las 23:00, domingo hasta las 18:00
Reserva anticipada recomendada
Perfecto para: un brunch de fin de semana, una cena entre amigos o ese tipo de comida que se recuerda no solo por el sabor, sino por la calma que deja.
IG: @fabia_cocinadecampo
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