PRIMERA REGLA DE TORRES SOCIETY: SÍ SE HABLA DE ESTE CLUB DE LA PELEA

PRIMERA REGLA DE TORRES SOCIETY: SÍ SE HABLA DE ESTE CLUB DE LA PELEA

Por Arturo J. Flores

Nada resulta tan seductor como la posibilidad de pertenecer a una sociedad secreta. Lo saben los Masones, de quienes se dice que controlan la historia del mundo. Pero también la Orden del Fénix, del universo mágico de Harry Potter. Hasta Homero Simpson hizo hasta lo imposible para ser admitido entre los Magios.
El mundo de los destilados no podía mantenerse al margen.
Así nació Torres Society. Un grupo de corte privado, conformado por bartenders, sommeliers, embajadores de marca y apasionados del buen beber. ¿Su objetivo? Fortalecer el conocimiento del mundo de la hospitalidad. Pasarla bien. Porque, sibaritas al fin, buscan reunirse para disfrutar de conversaciones enriquecedoras y tragos del más alto nivel.
Pero la emoción no termina ahí.

Al igual que los caballeros Jedi o los Templarios, quienes forman parte de Torres Society sólo pueden acceder mediante nominación o invitación directa. Después, se someten a un ritual secreto y personalizado. Ahí reciben un grado y una insignia. Pero además, conforme aprenden a dominar La Fuerza, por así decirlo, pueden ascender de nivel.
Suena a una experiencia que hay que vivir.
Además, los miembros acreditados participan en una reunión anual en la que disfrutan de catas a ciegas, conversatorios y talleres. ¿Es para todos? Definitivamente no. Y justamente por eso resulta tan atractivo.
Pero, a diferencia del Club de la Pelea, de Torres Society sí tenemos que hablar.

EL ARTE DEL MARIDAJE
Hace un par de semanas asistimos a la experiencia Art of Pairing by Sylvestre: una comida-maridaje en la que los productos de Torres se fusionaron con la alta cocina de uno de los spots más trendy de Polanco, de Grupo Hunan. En su carta, la comida tradicional mexicana se combina con algunos de los mejores cortes argentinos.
El restaurante se ubica en la deslumbrante Casa Calderón, en Anatole France 74. Su arquitectura sirvió como escenario para una velada exclusiva, llena de historias. Y no podía ser de otra forma cuando Sylvestre exhibe, en su recibidor, un ejemplar de colección de El crimen de Sylvestre Bonnard, de Anatole France, novela a la que debe su nombre.
Éste fue el menú que disfrutamos: un jugo de carne para iniciar. Después, una tostada de aguachile como aperitivo. El trío de empanadas con chimichurri y salsa arriera sirvió para abrir boca. Como platos fuertes, un lomito de res con tuétano ahumado o, en su defecto, un róbalo con mantequilla de habanero. De postre: churros con dulce de leche.
Cada plato estuvo acompañado por cocteles elaborados con Torres Alta Luz y Torres 15.
Nada más de teclearlo se nos hace agua la boca. Recordar es volver a saborear.

COCTELES TORRES
Alta Luz Mango Spicy: Brandi cristalino Alta Luz, jugo de limón, jarabe de mango y clara de huevo… un trago muy refrescante, con una textura onda pisco sour.
Brandy Sidecar: Torres 15, licor Magdala, jugo de limón y lima, jarabe natural y cáscara de naranja.
Cacao Metropolitan: Torres 15, Casals vermouth, solución salina y licor de cacao

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