LA ENTIDAD DEL AGAVE

LA ENTIDAD DEL AGAVE

Por Jorge Bortolussi

Salió rumbo a la sierra: había escuchado el llamado. En un sueño, ella le había dicho que su amado decidió sepultar su cuerpo en esta tierra para no perderla. Ese acto último de amor, dio origen a una planta: el agave. Ella le susurró que vivía en cada agave y dependiendo de las características de la tierra, tomaba formas y propiedades distintas.  Coqueta, le dijo estar en 200 formas diferentes y que cada una tenía lo propio. El secreto para extraer su alma, había llegado siglos atrás desde muy lejos y con el pasar del tiempo, se había convertido en un lugar de encuentro familiar donde vivencias, recuerdos y anécdotas eran parte del ritual en el proceso para traer al mundo una parte de ella.  Le confesó que beber su esencia revela el espíritu. Sonriendo le contó cosas increíbles sobre el amor, la lealtad. La vida y la muerte. La búsqueda había terminado. Mientras la vista era seducida por el paisaje, recordó haber leído acerca de la inteligencia de las plantas: seres que se comunican entre ellas por medio de las raíces y emisiones químicas que estamos empezando a comprender. Podía ver el agave. Varios tipos de agave. Diferentes personalidades, diferentes conversaciones, pensó mientras una sonrisa le invadía el rostro.  Podía percibir el alma de ella en cada agave. Su aroma. Un aire fresco, húmedo y familiar recorrió su mejilla: Un beso. Bienvenido. Suspiró: gracias Mayahuel.

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