GEMA SAN MIGUEL DE ALLENDE: UNA CIUDAD PARA CONOCERLA DESDE OTRA PERSPECTIVA

GEMA SAN MIGUEL DE ALLENDE: UNA CIUDAD PARA CONOCERLA DESDE OTRA PERSPECTIVA

Por Connie Flores

Dicen los grandes gurús que en esta vida hay que reinventarse; para las ciudades, aplica lo mismo. San Miguel de Allende, reconocida como la mejor ciudad del mundo, ha sabido preservar sus edificios coloniales mientras abre espacio a nuevas formas de vivir el destino: restaurantes, rutas vitivinícolas, barras de autor, arte y experiencias de hospitalidad premium. Ese espíritu de renovación toma forma en GEMA, el nuevo festival que reúne Gastronomía, Enología, Mixología, Arte y Cultura del 26 al 30 de agosto, para mostrar que en San Miguel la tradición no está peleada con lo que viene.
A partir de esta idea, tracé una ruta por algunos de los sitios que forman parte del ADN que GEMA busca proyectar. Aunque no todos participan directamente en el festival, comparten esa visión de un San Miguel que apuesta por nuevas experiencias, talento, creatividad y hospitalidad, y que hoy encuentra en GEMA un escaparate para mostrar todo lo que está pasando en el destino.

HACIA LO GASTRONÓMICO

Por la tarde, la primera parada es San Francisco Steakhouse, una dirección que encaja naturalmente con la ruta gastronómica que propone GEMA. Sus cavas de vino recuperan la tradición de maridar un buen tinto con un corte de carne, mientras la carta invita a comenzar con unos fantásticos crab cakes con aderezo de manzana, ensalada de endivias con queso azul y continuar con especialidades como el Angus Rib Eye, un porter house o un cowboy calidad Choice.
El restaurante se ha convertido también en una elección frecuente para parejas que celebran aniversarios, gracias a una combinación que funciona: el fuego de la cocina, la ubicación sobre la calle San Francisco y un servicio que merece mención. En el interior, enormes arcos enmarcan el bar y una serie de colección de arte, una robusta cava de vinos de la región, pero también de otros países, logrando construir una atmósfera elegante sin perder ese carácter cálido que hace que la experiencia se alargue más de lo planeado. Sobre todo si se descubre la carta de postres,

Uno de los privilegios de San Miguel de Allende es su vida nocturna y la oportunidad de conocer los bares y las cantinas que le impregnan el matiz bohemio. La mixóloga Yuranzi Silva tiene la labia para convencer a incrédulos de sorprenderse con nuevas combinaciones en el restaurante Hacintto, como coctel el Margaritto, hecho con ólea saccharum, licor de chile, limón, garnitura de chile cuaresmeño crunchy, y claro, el toque alcohólico de Casa Dragones Blanco. Este tipo de cóctel es maridable con la cocina del chef Alex Cortés; ambas figuras trabajan en la cantina contemporánea, Hacintto, y, cumplen con ofrecer platillos y cócteles basados en la tradición que se reinterpretan con técnicas creativas. Como ejemplo está el Meloso de rabo de toro braseado con un rico demi-glace de tamarindo y los Camarones Zarandeados marinados en adobo de salmorejo.

Se propone una escapada diurna, aún en la zona centro, pero hacia la salida a Celaya para conocer Raíces. La mancuerna, Omar Campaña y la chef Vanessa Romero, superan la buena mesa de un excelente anfitrión. ¡Vale creerlo, aquí sirven los mejores tacos dorados rellenos de Jamaica jamás probados! Para los gustos cotidianos: chilaquiles “embarazados” de chicharrón prensado; tamaliza estilo raíces y la torta ahogada de cochinita. Las ocurrencias gastronómicas no cesan, el agua de aguacate es una muestra, una de las favoritas de los comensales.
Recientemente, el restaurante Raíces ha inaugurado una nueva sucursal en el Paseo Real número 16, en la colonia La Lejona, donde se disfruta su menú de una forma más relajada, lejos del centro de la ciudad.

La comida mexicana de herencia familiar no puede faltar en esta ciudad. Agavia es un restaurante ubicado en la calle Hernández Macías 115; todo un viaje al México contemporáneo. El esfuerzo de los chefs Nelcy Martínez y Jesús Arellano se refleja en los detalles culinarios: Tacos de Brisket; Mole Rosa cocinado con pétalos de rosas, arándano y raicilla; un tradicional caldillo de chiles de la región con carne de cerdo y maíz cacahuacintle llamado El Pozolito. Este espacio remite a la historia de la gastronomía mexicana; contemplado, eso sí, en un plato pensado y reinterpretado con paciencia y estilo vanguardista.

LA BÚSQUEDA HOTELERA

Ubicado en el número 10 de la calle Correo, La Morada ocupa una finca histórica que forma parte de la memoria urbana de San Miguel de Allende desde el siglo XVIII, cuando San Miguel el Grande comenzaba a consolidarse alrededor de su plaza principal. Hoy, el hotel conserva ese carácter señorial y suma una de sus mejores cartas: una vista panorámica de la Parroquia de San Miguel Arcángel.
El corazón de La Morada es su patio interior, un espacio de descanso y convivencia que conserva los cánones de la arquitectura virreinal guanajuatense. Alrededor se distribuyen suites amplias y luminosas, ideales tanto para lunamieleros como para familias pequeñas.
La experiencia también se extiende a servicios como las sesiones de sound healing, una propuesta que invita a bajar el ritmo y conectar con el lado más contemplativo del destino.

Ubicado en la ladera sur de San Miguel de Allende, Hotel Amatte propone una lectura contemporánea del lujo, donde arquitectura, diseño, bienestar y gastronomía conviven bajo la filosofía japonesa Wabi-Sabi, que encuentra belleza en la imperfección y lo esencial.
Diseñado por el arquitecto japonés Shinji Miyazaki, el hotel integra referencias mediterráneas, vegetación endémica y una estética boho-contemporánea que dialoga con el paisaje semidesértico de Guanajuato. Su arquitectura blanca, materiales artesanales, cactus y espacios abiertos tienen como punto central una alberca rodeada de arcos, pensada como un espacio de contemplación.
Sus 29 habitaciones y suites mantienen esta estética serena con maderas naturales, tonos terrosos y materiales nobles. La propuesta gastronómica, bajo la dirección del chef Antonio de Livier, suma conceptos como La Baha, Cantón Birriamen y Mariscos Doña Livier, mientras sus bares y terrazas incorporan mixología, catas y experiencias que animan las tardes y noches del hotel.

EXPERIENCIAS: ARTE Y VINO

En San Miguel de Allende, el arte forma parte del paisaje cotidiano. Está en las fachadas y en los interiores, en la artesanía que se reinterpreta, en el diseño que dialoga con la tradición y en los hoteles y espacios gastronómicos que entienden la estética como parte de la experiencia. Esa conversación entre patrimonio y contemporaneidad es, también, uno de los territorios que GEMA busca explorar.

A unos minutos, Fábrica La Aurora concentra buena parte de la efervescencia creativa de San Miguel. En este antiguo espacio industrial, el diseño mexicano encuentra nuevas lecturas de la mano de creadores como Daniel Valero, fundador de Mestiz, quien trabaja con artesanos de distintas regiones para llevar materiales tradicionales —sarape, palma o tule— hacia piezas contemporáneas. Sus proyectos, como la silla Patel y Cosmografía, han formado parte de encuentros internacionales como London Design Festival, Paris Design Week y el Abierto Mexicano de Diseño.
Dentro de La Aurora, Punto Actual amplía el recorrido hacia la pintura, la escultura y la abstracción, con una selección de artistas mexicanos y extranjeros bajo la dirección y mirada del artista Antonio Loza Hetch.

Rumbo a San Gabriel, a 24 Km de San Miguel de Allende se ubica el complejo turístico La Santísima Trinidad. Su principal producto, el vino que produce bajo este mismo nombre. Alberga un hotel con distintas suites cuya vista integra viñedos, olivares y campos de lavanda. Sus experiencias están marcadas por sabores; catas de aceite y de vino guanajuatense. El gran beneficio para quien lo visita es que se puede invertir en un terreno. Aquí es fácil imaginar un spa especializado en terapias con vino; restaurantes campiranos donde se transpire la lavanda y gran amor por la tierra.
Viñedos San Lucas combina producción vinícola, gastronomía y hospedaje. Sus distintas etiquetas forman parte de una propuesta que permite acercarse al vino desde la mesa y el entorno.

Camino a San Miguel Viejo se encuentra el club hípico Otomí. En este desarrollo residencial se han realizado eventos ecuestres tanto nacionales como internacionales. Para visitarlo no hay que esperar hasta octubre para ser parte del GNP Otomí Grand Prix Mexico Fall Tour; cuenta con el restaurante B’UI Cocina de campo en el que se preparan entraditas que se saborean con gran placer como los Sopecitos de cochinita sobre tostones de plátano macho, las Pellizcadas de pescado y los Tamalitos de frijol. Uno de los grandes anfitriones es Daniel Estebaranz, un restaurantero que goza del buen comer y del buen vivir; por ello, tiene las mejores experiencias de las fiestas hípicas y de quien se aprende a brindar como lo hacen los amantes del arte ecuestre.

En Casa Hoyos, el arte surge del diálogo entre la historia y la contemporaneidad. La casona mezcla arquitectura, diseño y referencias del modernismo mexicano, La historia de Julián Hoyos sirve de punto de partida para mezclar pasado, diseño contemporáneo y vanguardia.
En Tonana, el roof bar del hotel, la identidad mexicana se expresa desde la mixología y el diseño: arquitectura de inspiración prehispánica, piezas como Tonantzin y una carta basada en destilados e ingredientes con Denominación de Origen. Frente a las cúpulas del Centro Histórico, patrimonio y vanguardia encuentran un mismo lenguaje.

En Hacienda San José Lavista, el vino nace de una relación íntima con el territorio. El proyecto, iniciado en 2010, recupera la esencia arquitectónica de las antiguas haciendas a través del adobe, las bóvedas y sus muros de gran espesor, integrándolos a una propuesta enológica y gastronómica contemporánea.
Bajo la dirección del enólogo Hugo D’Acosta, los vinos buscan preservar la expresión de cada uva y su origen, mientras el chef Ghunter Yong construye una cocina basada en productos locales y cosechas de su huerto orgánico. En este contexto surge Assemblage, una experiencia en la que vino, cocina y arquitectura se encuentran alrededor de una misma idea: hacer del territorio una forma de expresión.

Entre las figuras que encarnan el espíritu multidisciplinario de GEMA destaca Cecilia García Amaro, artista, pintora, poeta y música cuya obra explora la identidad mexicana desde la abstracción y una sensibilidad contemporánea. Su trabajo transita entre distintos lenguajes y recupera elementos de la cultura popular para llevarlos a nuevos territorios formales. Su galería, abierta mediante cita previa, ofrece un acercamiento íntimo a una propuesta que entiende lo mexicano como materia viva y en constante transformación.
Así transcurren las despedidas en San Miguel de Allende: entre experiencias ecuestres, viñedos y antiguas residencias; también alrededor de una mesa, en restaurantes donde la gastronomía se encuentra con la hospitalidad de lujo. Al final, queda la ciudad: su arquitectura, sus cúpulas, sus sabores y esa capacidad de reinventarse sin perder la esencia que la ha convertido en uno de los grandes emblemas turísticos de México.

GEMA, PRIMERA EDICIÓN

Esta iniciativa que une: Gastronomía, Enología, Mixología, Arte y Cultura, GEMA; tiene, durante el año 2026, una agenda permanente de experiencias, encuentros gastronómicos, happenings culturales y proyectos especiales en San Miguel de Allende, Guanajuato.
Esta plataforma invita a gourmands, turistas curiosos, viajeros sofisticados y amantes gastronómicos a vivir la primera edición de GEMA del 26 al 30 de agosto; un encuentro con cocineras tradicionales, chefs y figuras de las bebidas espirituosas.
Entre los mixólogos que participarán se encuentran: Ricardo Navas, Álvaro García, Eli Martínez, Raúl Bartender, Julio Cabrera, Rodrigo “Urraca”, Isaac Amezcua. Personalidades influyentes en la creatividad e innovación en la mixología mexicana.
Para este festival se tendrá la participación de chefs mexicanos con experiencia nacional e internacional como los que se nombran a continuación: Óscar Torres, Esteban Lluis, Zayr Hernández, Iván Cadena, Manolo Baños, Diego Hernández Baquedano, Luis Hinostroza, Raymundo Gutiérrez.
Las clases magistrales estarán divididas por especialidad: Cocina, Enología y Mixología; por tanto, las sesiones tienen como sede restaurantes o viñedos. En cuanto al Arte, el programa incluye: Exposiciones e intervenciones artísticas en vivo.

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MÁS INFORMACIÓN
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